Disfunción eréctil

En qué consiste

Se define la disfunción eréctil (DE) o impotencia como la incapacidad del varón para obtener y/o mantener una erección suficiente que permita una actividad sexual satisfactoria. La DE es una situación bastante frecuente. Se ha calculado a través de diversas estadísticas que puede afectar, en mayor o menor grado, alrededor de la mitad de los hombres con edades comprendidas entre los 40 y los 80 años.

Cuáles  son las causas

Es importante que la población conozca que la erección es un mecanismo eminentemente vascular. Por lo tanto, todas las patologías que afectan la circulación pueden producir disfunción eréctil, como por ejemplo: la diabetes, la hipertensión, el aumento de las grasas en sangre, la obesidad, el tabaquismo, etc. Otras causas pueden ser hormonales, neurológicas o incluso secundarias a determinadas cirugías o tratamientos médicos o farmacológicos.

Cómo se diagnostica

Para diagnosticar la disfunción eréctil es muy importante realizar una historia médica haciendo especial hincapié en los datos psicosexuales así como una exhaustiva exploración física. Existen cuestionarios (IIEF) para que el paciente los rellene y así determinar el grado de DE. Otras pruebas son la inyección intracavernosa de fármacos vasoactivos (IID) con o sin estímulo erótico visual, el Eco Doppler peneano que permite valorar el componente hemodinámico de la erección, el test de erecciones nocturnas (NPT-test o Rigiscan) que requiere que el paciente esté ingresado tres noches y que lo que valora son los episodios de erecciones que tienen los hombres en determinadas fases del sueño. Como la DE puede ser un primer síntoma de otras enfermedades subyacentes no diagnosticadas, es fundamental realizar un análisis de sangre y hormonal.

Qué pronóstico tiene

El pronóstico de la DE depende de cada paciente. En función del grado de severidad, de los años de evolución y de la presencia o no de otras patologías concomitantes, las respuestas pueden variar. En general, podemos afirmar que más del 90% de nuestros pacientes responden a uno u otro tratamiento.

Cuál es el tratamiento

El plan terapéutico se adaptará a las necesidades de cada paciente y de su pareja. Antes de empezar a tratar la DE hemos de corregir todo aquello que consideremos oportuno: eliminar tabaco, disminuir la ingesta de alcohol, realizar ejercicio físico, cambiar determinados fármacos que esté tomando el paciente y puedan afectar a la calidad de la erección, mejorar el control de las enfermedades subyacentes, etc. También es fundamental hacer una valoración psicodiagnóstica del paciente (pareja). En cuanto a los tratamientos en sí para la DE, estos se dividen en tres líneas (según nuestros protocolos): la primera línea serían los fármacos orales, la segunda línea las inyecciones intracavernosas y el mecanismo de erección por vacío, y la última línea serían los tratamientos quirúrgicos como el implante de prótesis de pene.

 

 

Cómo se puede prevenir

Una dieta sana, la práctica de actividad física y el control sobre el tabaco y el alcohol pueden ayudar a prevenir la DE. Otra forma de prevenirla es controlar las enfermedades subyacentes. Por ejemplo, si un paciente es diabético, será importante tener un buen control de la diabetes.
Por todo ello, es muy importante acudir al andrólogo cuando aparecen los primeros síntomas.

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A lo largo de 2019 seguiran las sesiones para pacientes y sus familiares centradas en la Enfermedad Renal dentro de la VII edición de los Encuentros para pacientes nefrológicos.