La incontinencia urinaria (IU) consiste en la pérdida involuntaria de la orina asociada a urgencia, a un esfuerzo o a ambas. Además, cuando existe esta necesidad de urgencia, sumada a la necesidad de orinar ocho veces al día o más, incluso por la noche, se conoce como el síndrome de vejiga hiperactiva.
Se considera un problema médico cuando supone un problema social o higiénico y en estos casos se debe tratar. La incontinencia urinaria es una patología urológica que afecta a todos los grupos de edad, y existen diferentes tipos, de los casos más leves a los más severos.
Lo primero que tenemos que saber es que sufrir incontinencia urinaria “nunca es algo normal” y se puede tratar.
Existen diferentes tipos de incontinencia urinaria:
- Incontinencia de esfuerzo por cierre defectuoso del esfínter, en la que los escapes se producen al toser, estornudar o hacer esfuerzos como coger pesos, correr o incluso caminar, entre otras circunstancias).
- Incontinencia de urgencia (cuando la necesidad de orinar se produce de forma súbita y no permite llegar a tiempo).
- Incontinencia mixta, una combinación de las dos anteriores.
- Incontinencia por rebosamiento, que se produce como consecuencia de la obstrucción urinaria, donde se acumula la orina en la vejiga por un problema de vaciado y acaba rebosando como un pantano.
Actualmente, está considerada la tercera enfermedad que mayor pérdida de calidad de vida provoca, por detrás de las patologías mentales y los problemas cardiovasculares graves.