En memoria del Dr. Joaquim Sarquella Geli

Desde la Fundació Puigvert lamentamos, con una profunda tristeza, la muerte del Dr. Joaquim Sarquella Geli —Quim—, que nos ha dejado hace pocos días. Con una trayectoria de casi 36 años en la Fundació, desde septiembre de 1989, el Dr. Sarquella ha sido un pilar fundamental del Servicio de Andrología. Especialista en disfunción eréctil, enfermedad de Peyronie e infertilidad masculina, dedicó su vida profesional a la atención a los pacientes, a la formación de nuevos profesionales y a la docencia, como tutor y referente humano y científico.
Con su sonrisa serena, su entrega incansable y una gran calidad humana, el Dr. Sarquella deja una huella imborrable entre compañeros, residentes, pacientes y amigos.
Compartimos las emotivas palabras que el pasado sábado le dedicó el Dr. Eduard Ruiz Castañé, director del Servicio de Andrología, en su acto de despedida:
"Como director del Servicio de Andrología de la Fundació Puigvert, y como amigo y compañero de profesión durante más de 35 años, me resulta muy difícil poner en palabras la tristeza que sentimos hoy. Nos ha dejado el Dr. Joaquim Sarquella —Quim—, y con él se va una parte importante de nuestra historia profesional y personal.
Quim era una de esas personas que, sin hacer ruido, lo sostenían todo. Siempre estaba ahí. Con discreción, con serenidad, con una sonrisa constante y una capacidad admirable para hacer fácil lo que a menudo es difícil. Su buen carácter era natural, genuino. Tenía una manera de hacer cercana, tranquila, que contagiaba confianza, seguridad y respeto a todos los que le rodeaban. Nunca tenía una mala palabra y siempre encontraba el momento para hacer una broma o arrancar una sonrisa, incluso en las situaciones más intensas del día a día médico.
Como médico, era un profesional de gran solvencia y rigor. Trabajador incansable, responsable y comprometido con su especialidad, dedicó su vida a la andrología con vocación y pasión. Siempre estaba dispuesto a asumir más, a echar una mano, a estar para quien lo necesitara —fuera un compañero, un paciente, un familiar del paciente o un residente que comenzaba.
Pero si hay un aspecto que hay que destacar con fuerza, es su compromiso con la docencia y la formación de futuros profesionales. Quim era un verdadero referente para los residentes. Para muchos, fue el primer médico con quien compartieron una consulta, una cirugía, una conversación sincera sobre la profesión, y de aquella primera experiencia salían con una profunda admiración por él. Porque Quim no sólo enseñaba medicina, enseñaba valores: el respeto por el paciente, la importancia del trabajo en equipo, la empatía, la responsabilidad, el compromiso con la ética.
Era generoso con sus conocimientos y nunca se negó a explicar, a repetir, a acompañar. Los estudiantes le buscaban, le escuchaban y le querían. Sabían que podían confiar en él, que detrás de un gran médico había una gran persona, de ésas que no se olvidan.
Reconocido como maestro en su profesión, era a la vez una persona humilde y entregaba su amistad sin fronteras.
También era un hombre profundamente familiar. Hablaba de su familia con una ternura y un cariño que emocionaban. Sabía combinar la intensidad de la profesión con el valor de las cosas sencillas: una sobremesa, una excursión, un domingo en casa. Siempre tuvo muy claro qué era lo más importante en la vida, y eso le hacía aún más grande.
Hoy Quim nos deja, pero no se va del todo. Deja huella. En todos aquellos que le conocimos, en quienes formó, en los pacientes que atendió, en las personas a quienes ayudó sin hacer alarde de ello. Lo echaremos mucho de menos. Pero nos queda su legado, su ejemplo y, sobre todo, el recuerdo de una persona excepcional que supo ser grande con humildad y sencillez.
Descansa en paz, querido Quim. Tu sonrisa seguirá estando presente en la memoria de todos nosotros".