ETAPA DE TRANSFORMACIÓN
Al
inicio de la década de los noventa, la Fundació está muy
bien posicionada en el entorno sanitario. Ha crecido
en dotación y medios, manteniendo –sin subvenciones
de ningún tipo–, un adecuado equilibrio económico
y financiero. Ha desarrollado nuevas técnicas
asistenciales (litotricia extracorpórea, cirugía
endourológica con láser, registro informatizado
para el estudio de la impotencia, tratamientos de reproducción
asistida...). Pero, sobre todo, ha consolidado un modelo
de gestión y unas fórmulas organizativas
que son singulares.
Desarrolla
plenamente “sus” especialidades y realiza sus actividades,
trabajando en equipos multidisciplinares en los que otras
especialidades, avanzan y se expanden, para apoyar cada
vez más y mejor, a urólogos, nefrólogos
y andrólogos.
Se produce el “primer cambio generacional” en
el liderazgo médico especializado. En 1992, el
Dr. Pere Barceló sustituye al Dr. Gerardo del
Río en la Dirección del Servicio de Nefrología;
en 1994, el Dr. José Vicente accede a la Dirección
del Servicio de Urología, sustituyendo al Dr.
Norberto Mallo; y en 1995, el Dr. Josep Mª Pomerol
i Monseny accede a la Dirección del Servicio
de Andrología que desempeñaba su padre
el Dr. Josep Mª Pomerol i Serra. Los Dres. Barceló,
Vicente y Pomerol “coronan” así su desarrollo
profesional en la Institución, en la que
iniciaron su formación como Especialistas.
Se produce el "segundo cambio generacional" en
el liderazgo médico especializado. En 2005, el
Dr. José Ballarín sustituye al Dr. Pere Barceló en la Dirección del Servicio de Nefrología;
en 2002, el Dr. Humberto Villavicencio accede a la Dirección
del Servicio de Urología, sustituyendo al Dr.
José Vicente; y en 2004, el Dr. Eduard Ruiz Castañé accede a la Dirección del Servicio
de Andrología.
En el Sector Sanitario Catalán, se aprueba la “LOSC” (Ley
de Ordenación Sanitaria de Cataluña); se
crea el Servei Català de la Salut (SCS); se elabora
el Pla de Salut y se prepara el Pla de Serveis. Se plantea
la coordinación de la asistencia primaria y la
hospitalaria; la conveniencia de la gestión asistencial
integral; la necesidad de organizar los hospitales como
empresas de servicios...
En este entorno –muy dinámico–, al que los proveedores
del SCS deben adaptarse, la Fundació decide flexibilizar
sus estructuras organizativas. Se acerca a la población
y sitúa al enfermo como eje vertebrador. Profundiza
en una dinámica orientada a los procesos e implanta
la “gestión clínica”, con
la que implica a los médicos en la toma de decisiones.
Contando con los profesionales, se modifican ciertos
aspectos de la Dirección de los Servicios Médicos,
lo que permite identificar las líneas de mejora
humanas, técnicas, y económicas.